Programa Mindfulness y Autocompasión.

¿Y si descubriera que…. yo mismo soy el enemigo que debe ser amado y que necesito la limosna de mi propia bondad?

Carl Gustave Jung.

No podemos ser auténticamente compasivos sin el mindfulness y a la inversa, necesitamos compasión para ser completamente conscientes.

En la tradición budista, la atención y la compasión son consideradas como las dos alas de un pájaro, ambas igualmente necesarias para volar.

El mindfulness es el fundamento de la autocompasión porque, para poder tener una respuesta compasiva, debemos ser conscientes de que estamos sufriendo mientras estamos sufriendo.

  • Cuando nos falta autocompasión nos tratarnos a veces muy duramente y nos decimos cosas muy crueles, cosas que jamás nos atreveríamos a decirle a un amigo y a veces nos tratamos peor a nosostros mismos que a las personas que más nos desagradan. Esta actidud nos provoca mucho estrés emocional y afecta nuestra salud.

  • La autocompasión posee las mismas cualidades que la compasión por los demás, aunque dirigida, en este caso, hacia uno mismo.

  • La amabilidad dirigida hacia uno mismo no se limita a poner fin a la autocrítica, sino también implica abrir activamente nuestro corazón y responder a nuestro sufrimiento como lo hacemos cuando un amigo querido solicita nuestra ayuda.

  • La autocompasión es un concepto, en extensión, más estrecho que el mindfulness.

  • Mindfulness tiene un componente de autocompasión cuando se refiere especificamente a tomar conciencia de pensamientos y sentimientos negativos. Pero en termino general se refiere a la capacidad de prestar una atención ecuánime a cualquier experiencia, independiente que sea positiva, negativa o neutra.

  • Los dos factores del Mindfulness tan poderosos son:

1- El prestar atención al momento presente lo que impide que nos sumamos en la rumiación, en las preocupaciones por el pasado o en la ansiedad por el futuro,

y 2- La aceptación de nuestra experiencia que nos ayuda a evitar la frustración y el estrés derivados de resistirnos y luchar contra lo que nos desagrada o dejar de darnos cabezazos contra el muro de la realidad y empeorar una situación ya de por sí bastante compleja y desagradable.

  • Mientras que el mindfulness es una forma de relacionarnos con la experiencia, la autocompasión tiene que ver con la actitud con la que nos relacionamos con el experimentador que está sufriendo.

  • Mindfulness nos invita a “estar” con la experiencia, mientras que la autocompasión implica “hacer” algo con ella. La autocompasión nos motiva a suavizarnos, consolarnos y apoyarnos cuando nuestra experiencia sea difícil.

  • Mindfulness nos permite acercarnos a nuestro sufrimiento y reconocerlo, un acto absolutamente necesario para que nuestro corazón pueda abrirse al sufrimiento. Mal podremos curar aquello que ni si quiera podemos sentir. Por esta razón, el mindfulness es el pilar sobre el que se asienta la autocompasión.

  • Mientras mindfulness nos hace preguntar: “¿Qué está pasando aquí y ahora? (atención y aceptación de lo que está ocurriendo sin juicios)”, la autocompasión nos pregunta “¿Qué necesito ahora? ¿Qué podría hacer ahora para cuidarme?”

  • La autocompasión nos ayuda a reconocer que los desafios y fracasos personales son inherentes a todo ser humano. De hecho, son precisamente nuestros fracasos y nuestras debilidades los que nos convierten en miembro de la especie humana. (Humanidad compartida).

El Programa MSC, Mindful Self Compassion, (Programa de Mindfulness y autocompasión) es un entrenamiento de la autocompasión basado en mindfulness, creado por Christopher Germer y Kristin Neff, doctores, profesores en la Universidad de medicina de Harvard y de Texas. Expertos reconocidos mundialmente en el campo de la autocompasión. (ver foto).

El enfasís del programa no se centra tanto en la curación de viejas heridas como en el desarrollo de una relación consciente y compasiva con nosotros mismos y con el sufrimiento emocional. Sin embargo durante el entrenamiento de autocompasión suelen aflorar y transformar viejas heridas.

El MSC tiene la misma estructura que el MBSR: 8 semanas, y el enfoque didactico basado en la indagación. El curriculó contiene una variedad de meditaciones formales, prácticas informales y ejercicios y explica la necesidad de todas estas prácticas. Con estas habilidades y esta compresión se alienta a los participantes a convertirse en sus propios profesores.

Este programa es un programa completo de compasión, desarrolla la compasión hacia los demás y al mejorar la compasión dirigida hacia los demás contribuye a desarrollar la compasión hacia uno mismo. En vez de utilizar la palabra autocompasión podríamos hablar de “compasión interior”.

Mientrás que en el MBSR, la práctica de la meditación de la bondad amorosa normalmente solo tiene lugar durante el día de retiro, y en la sesión 8, en MSC ha acabado convirtienéndose en una de sus meditaciones básicas. El MBSR desarrolla la conciencia espaciosa momento a momento  y el  MSC la calidez y buena voluntad hacia uno mismo. Enseñan habilidades complementarias.

Este programa es un adecaudo complemento del MBSR particularmente para quienes tienden a ser autocríticos, o con niveles bajos de autocompasión, o niveles elevados de vergüenza.

Christopher Germer, Krisitin Neff, profesores de Alex Belnet

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